El marketing educativo es mucho más que hacer publicidad: es la estrategia que permite
atraer, convertir y fidelizar estudiantes. Uno de los métodos más efectivos es el embudo de
ventas, adaptado al sector educativo.
𝟭. 𝗙𝗮𝘀𝗲 𝗱𝗲 𝗮𝘁𝗿𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻: Aquí entra el contenido de valor. Blogs, webinars gratuitos, reels y consejos prácticos te posicionan como experto. El SEO juega un papel clave para aparecer en Google cuando un estudiante busca soluciones.
𝟮. 𝗙𝗮𝘀𝗲 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘀𝗶𝗼́𝗻: Una vez captada la atención, debes llevar a tus prospectos a un registro. Landing pages con mensajes claros, correos automáticos y promociones exclusivas funcionan muy bien.
𝟯. 𝗙𝗮𝘀𝗲 𝗱𝗲 𝗱𝗲𝗰𝗶𝘀𝗶𝗼́𝗻: Aquí es donde el estudiante elige si compra tu curso. Testimonios, casos de éxito y demostraciones de tu metodología son determinantes.
𝟰. 𝗙𝗮𝘀𝗲 𝗱𝗲 𝗳𝗶𝗱𝗲𝗹𝗶𝘇𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻: El proceso no termina con la compra. Mantén a tus estudiantes activos con seguimiento personalizado, grupos privados y descuentos para futuros programas.
Los embudos de venta no solo aumentan inscripciones, sino que aseguran un flujo constante de ingresos mes a mes. Si aún no los aplicas en tu academia, estás dejando dinero sobre la mesa.
𝟭. 𝗙𝗮𝘀𝗲 𝗱𝗲 𝗮𝘁𝗿𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻: Aquí entra el contenido de valor. Blogs, webinars gratuitos, reels y consejos prácticos te posicionan como experto. El SEO juega un papel clave para aparecer en Google cuando un estudiante busca soluciones.
𝟮. 𝗙𝗮𝘀𝗲 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘀𝗶𝗼́𝗻: Una vez captada la atención, debes llevar a tus prospectos a un registro. Landing pages con mensajes claros, correos automáticos y promociones exclusivas funcionan muy bien.
𝟯. 𝗙𝗮𝘀𝗲 𝗱𝗲 𝗱𝗲𝗰𝗶𝘀𝗶𝗼́𝗻: Aquí es donde el estudiante elige si compra tu curso. Testimonios, casos de éxito y demostraciones de tu metodología son determinantes.
𝟰. 𝗙𝗮𝘀𝗲 𝗱𝗲 𝗳𝗶𝗱𝗲𝗹𝗶𝘇𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻: El proceso no termina con la compra. Mantén a tus estudiantes activos con seguimiento personalizado, grupos privados y descuentos para futuros programas.
Los embudos de venta no solo aumentan inscripciones, sino que aseguran un flujo constante de ingresos mes a mes. Si aún no los aplicas en tu academia, estás dejando dinero sobre la mesa.
